7 planes para tu viaje a Valencia este verano

Valencia en verano tiene algo que no se explica bien con palabras. 

Se nota en el olor a mar mezclado con azahar, en la luz que lo tiñe todo de dorado a última hora del día. 

Y no es que solo haga buen tiempo. 

Es que la ciudad entera se pone en modo “disfrute» y te arrastra con ella.

Si estás pensando en venir este verano (o ya tienes los días reservados), aquí van siete planes que merecen un hueco en tu agenda. 

1. Las playas

Las playas de Valencia tienen una ventaja que no todo el mundo valora lo suficiente: están a minutos del centro. La playa de La Malvarrosa y la de Las Arenas son las más conocidas, con un paseo marítimo largo, lleno de chiringuitos y terrazas con marisco o paellas.

Si buscas algo menos concurrido, la playa del Saler, dentro del Parque Natural de la Albufera, es una opción excelente. 

Arena fina, agua limpia y un entorno natural que contrasta con la ciudad. Perfecta para madrugar, aparcar sin problemas y tener la orilla para ti solo durante las primeras horas.

Un consejo: lleva protección solar alta. 

En julio y agosto el sol pega fuerte desde primera hora, y mucha gente lo subestima. 

2. La Ciudad de las Artes y las Ciencias

Este complejo diseñado por Santiago Calatrava es uno de esos lugares que en foto ya parece espectacular, pero en persona te deja sin palabras. 

Los edificios parecen naves espaciales posadas sobre el agua, y la escena completa, especialmente al atardecer, es de las más fotogénicas de todo el Mediterráneo.

Dentro, el Oceanogràfic es el acuario más grande de Europa y merece al menos dos horas de visita. Los túneles submarinos con tiburones y rayas pasando por encima son una experiencia que funciona tanto para niños como para adultos. 

El Museo de las Ciencias también tiene propuestas interactivas que enganchan.

Reserva las entradas con antelación, especialmente en agosto. Las colas en taquilla pueden ser largas y las entradas combinadas online salen más baratas. 

La zona exterior, con lagos y jardines, es de acceso libre y un punto de encuentro estupendo a cualquier hora.

3. La Albufera y la paella

A unos veinte minutos del centro, la Albufera es un parque natural único. 

Un lago de agua dulce rodeado de arrozales que abastecen a la ciudad desde hace siglos. 

En verano, el verde de los arrozales en pleno crecimiento y el reflejo del cielo en el agua crean un paisaje que merece el desvío.

La visita en barca al atardecer es uno de esos planes que todo el mundo recomienda y que nunca defrauda. Las barcas salen desde El Palmar, un pueblo en medio del lago donde la vida gira alrededor del arroz. 

Es ahí donde se come la paella más auténtica de la zona, en restaurantes de toda la vida que llevan décadas perfeccionando la receta.

Te recomendamos reservar con la empresa “El Tío Pastilla” para ver la puesta de sol.

También ten en cuenta el reservar mesa antes de ir. 

Los restaurantes del Palmar se llenan en fin de semana y en agosto las esperas pueden ser largas si llegas sin reserva. 

Pide la paella valenciana tradicional: pollo, conejo, judías verdes y garrofón. 

Nada de mariscos, que eso es otra historia.

4. El Jardín del Turia

El antiguo cauce del río Turia lleva décadas siendo un jardín de nueve kilómetros que atraviesa la ciudad de punta a punta. 

Es el lugar donde los valencianos salen a correr, a pasear en bici, a hacer pícnic los fines de semana o simplemente a desconectar sin salir de la ciudad.

En verano es especialmente agradable por las mañanas, antes de que el calor apriete. El recorrido en bicicleta desde el centro hasta la Ciudad de las Artes y las Ciencias es una de las mejores formas de ver Valencia sin agobios ni atascos. 

El servicio de bicis públicas Valenbisi tiene estaciones repartidas por toda la ciudad y es muy fácil de usar.

A lo largo del jardín encontrarás el Puente de las Flores, decorado con más de 30.000 flores, y el Parque Gulliver, con esa escultura gigante que es ya un símbolo de la ciudad. 

Un plan gratuito, cómodo y perfecto para entender cómo vive Valencia de verdad.

5. El barrio de Ruzafa

Ruzafa es el barrio más vivo de Valencia desde hace años. 

Calles llenas de cafeterías con personalidad, tiendas de diseño, mercados de segunda mano, restaurantes de cocina internacional y terrazas donde la gente se queda horas. 

No es un barrio de turistas: es donde vive buena parte de la Valencia joven y creativa.

Para el viajero que quiere ir más allá de los monumentos, Ruzafa es una parada obligatoria. 

El mercado de Russafa (la variante valenciana del nombre) abre todos los días y tiene una zona de bares en la planta alta donde los lugareños desayunan con calma. Un café y un bocadillo en esa terraza, con tiempo, ya vale la pena el viaje.

Por la noche, el barrio se transforma. Las terrazas se llenan, los restaurantes van a tope y hay propuestas culturales casi a diario. Una cena en Ruzafa seguida de un par de cócteles en cualquiera de sus barcos de moda es el plan perfecto para rematar el día.

6. Deportes acuáticos

Valencia tiene condiciones para el deporte acuático casi todo el año, pero en verano están en su punto máximo. 

El paddle surf al atardecer, con el sol cayendo sobre el mar, es una de esas experiencias que quedan grabadas. Las escuelas en la zona del puerto deportivo alquilan tablas y dan clases para principiantes en apenas una hora.

Si buscas algo con más adrenalina, el windsurf y el kitesurf también tienen escuelas en verano. 

La zona de la Malvarrosa tiene viento en los meses de julio y agosto, un punto de referencia para estos deportes. 

El kayak por el litoral valenciano es otro plan que sorprende a quien lo prueba. Hay rutas guiadas que llevan hasta calas pequeñas sin acceso por tierra, donde el agua tiene ese color verde intenso que parece de postal. 

Una mañana en kayak seguida de bocadillo en la playa es uno de esos planes sencillos que se recuerdan mucho tiempo.

7. Mercados y terrazas

El Mercado Central de Valencia es uno de los mercados cubiertos más grandes de Europa, y una visita en verano tiene algo especial. 

Los puestos de fruta tropical, los colores, el olor a especias y el sonido del mercado a pleno rendimiento son una experiencia en sí misma. 

Merece la pena llegar temprano, cuando el mercado está en marcha de verdad, y dedicarle al menos una hora.

Si el plan es cenar bien sin gastarse una fortuna, las terrazas del barrio del Carmen tienen una variedad enorme. Tapas de calidad, vino valenciano de la D.O. Utiel-Requena y ese ambiente de barrio histórico con calles estrechas y mucho movimiento. 

Una combinación perfecta.

Y para el final del día, la zona de la Marina de Valencia se ha convertido en uno de los puntos más animados del verano. 

Con el antiguo puerto reconvertido en espacio de ocio, restaurantes a pie de mar y una brisa que hace el calor más llevadero, es el sitio perfecto para cerrar la noche.

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Con todos estos planes encima de la mesa, lo último que quieres es complicarte con el alojamiento. 

En Travel Habitat llevamos años gestionando apartamentos turísticos en Valencia, completamente equipados y en ubicaciones que te ponen en el centro de todo.

Si vienes unos días o te quedas un mes, tenemos opciones para cada perfil: apartamentos para dos personas, suites más amplias para grupos, estudios para viajeros que van por libre. 

Todo listo para que llegues, dejes la maleta y empieces a disfrutar sin más esperas.

Reserva con antelación, sobre todo si vienes en julio o agosto. La demanda en verano es alta y los mejores apartamentos se van semanas antes. 

Puedes contactarnos y te ayudamos a encontrar el alojamiento que mejor se adapte a tu viaje. 

¡Tu verano en Valencia merece empezar bien desde el primer momento!

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